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Rabieta

6 mayo, 2008

Siempre duele perder en un final ajustado y más si tienes tus dudas con tu propio equipo técnico. Justamente eso fue lo que le pasó a Lebron James en un partido del pasado mes de enero ante los Phoenix Suns, donde cayeron por 108 a 110 en un final de infarto con una canasta que parecía decisiva del alero de los Cavaliers que fue respondida con a la postre decisiva de Shawn Marion. De camino a los vestuarios James se cruzó con una papelera y sin dudarlo le propinó un patadón que le salió de dentro. Ya soplan aires mejores en Cleveland metidos en Semifinales de Conferencia.

2 comentarios

  1. Tampoco lo veo muy fuera de lo normal. De hecho yo lo he hecho alguna vez, pegar patadas a puertas después de que hayas perdido al final o por robo.


  2. Si claro, no creo que sea algo fuera de lo normal porque se ven en multitd de ocasiones como aquella rabieta de Nowitzki
    Pero no está tan bien ir destrozando mobiliario aunque sea de tu pabellón. Digo yo…



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